Aplique uniformemente sobre las superficies con un rociador, espumador, cepillo, paño, estropajo o lana de acero. Para depósitos moderados, deje que actúe sobre la superficie durante dos minutos o más. Para suciedad más resistente, deje actuar durante diez minutos o más. En zonas difíciles, frote con un estropajo abrasivo o lana de acero. Precalentar el horno a 65-93 °C facilitará una limpieza más rápida de la suciedad quemada. Después de limpiar, pase una esponja para eliminar los residuos y enjuague con agua.